Pedro Iturralde triunfa en el Festival de Jazz de Gijon

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Cultura
Pedro Iturralde une en el Jovellanos melodías populares y clásicos del jazz
El veterano saxofonista reunió a seiscientas personas en en el segundo concierto del Festival de Jazz

09.11.07 - M. F. A.


Un mito del jazz español, una auténtica leyenda capaz de mezclar todo tipo de sonidos, de poner ritmo y 'feeling' a todo lo que toca con su saxo. Primero lo hizo con la música andaluza, y ahora peregrina por los sonidos de Grecia, Galicia, Asturias, Cataluña, Portugal y Argentina con sus 'Etnofonías', un proyecto musical que pasa por el tamiz del jazz las melodías más tradicionales. Claro que, en ese peregrinaje que ayer le trajo a Gijón, no se olvida de Nueva Orleans y Chicago, de los grandes clásicos del género que le ha hecho célebre.

Con ambos ingredientes, el jazz de siempre y sus propias composiones, puso Pedro Iturralde la banda sonora a la tarde-noche de la segunda jornada de Festival de Jazz, que le acercó al Teatro Jovellanos junto a su saxos tenor y soprano y su clarinete acompañado por tres músicos: Mariano Díaz, al piano; Carlos Carli, a la batería, y Miguel Ángel Chastang, al contrabajo.

Iturralde salió al escenario apenas con tres minutos de retraso ante el aplauso general que siempre cosechan los artistas que se han ganado el calificativo de leyenda. A continuación, comenzaría a desgranar su ecléctico repertorio con el sabor clásico de un tema de Carpenter. Llegaron después los saludos: «Ha sido un placer para mí tocar por primera vez en este emblemático y clásico teatro», confesó antes de presentar el popurrí con el que rindió tributo a otras leyendas, las suyas propias, haciendo sonar ante el respetable temas de John Coltrane, Sonny Rollins, Thelonious Monk, Artie Shaw, Duke Ellington y George Gershwin. El arranque fue delicioso, con el maestro tocando solo el mítico 'Summertime'.

Aún quedaba mucha noche por delante, y la siguiente estación fueron los melodías étnicos de su 'Suite helénica', con solos de todos los músicos y más aplausos. Continuaría después su peregrinar por el mundo de los sonidos más tradicionales con un toque de jazz, un viaje en el que dejó muy claro el navarro que la edad -ya se acerca a los ochenta- no importa cuando se sube a un escenario. Demostró Iturralde no sólo que es un auténtico maestro, sino que además ha sabido consersar la versatilidad y la vitalidad que le han acompañado a lo largo de toda su carrera. El público del Jovellanos se lo agradeció con sonoros y sinceros aplausos.
 

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