Pedro Iturralde presenta"ETNOFONIAS "el 4 de Enero

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PEDRO ITURRALDE PRESENTA “ETNOFONIAS “EN A CORUÑA
EL DIA 4 DE ENERO DEL 2008 EN EL TEATRO ROSALIA DE CASTRO.
NOTICIAS
El saxofonista Pedro Iturralde actúa en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña inaugurando IBEROJAZZ 2008


El TEATRO ROSALIA DE CASTRO acogerá una nueva entrega de su ciclo ´IBEROJAZZ “con la actuación del saxofonista Pedro Iturralde, considerado como el músico de jazz más internacional de España y uno de sus principales renovadores
A mediados de los 70, Iturralde creó la fusión jazz-flamenco y añadió a su cuarteto la figura de Paco de Lucía, con quien actuó en Berlín. También ha actuado en Londres con la ´All Star Big Band´ europea, en el Palais de Beaux Arts de Bruselas y en Helsinki con la orquesta Umo.

En España, Pedro Iturralde ha participado como solista en conciertos con la Orquesta Sinfónica de Asturias y la de Tenerife, bajo la dirección de Matthias Aeschbacher, y con la Orquesta Nacional de España bajo las batutas de Rafael Frühbeck de Burgos, Sergiu Celibidache, Igor Markevitch, Enrique García Asensio y Jesús López Cobos, entre otros.

En su concierto en A CORUÑA , presentará los temas de su último disco ´Etnofonías´, un trabajo que el propio músico describe como "un nuevo camino espiritual a partir de la ´Suite Helénica´ (su obra maestra ya consolidada) que dibuja un itinerario musical del Camino de Santiago".

Se trata de un "viaje imaginario" en el que Iturralde recrea melodías populares de origen diverso como ´El cant dels ocells´ catalán, las ´Vaqueiras´ asturianas, las ´nanas andaluzas´ inspiradas en Manuel de Falla, alguna canción popular de origen portugués o la ´Balada Galaica´ compuesta por el propio Iturralde a partir de un tema tradicional gallego.

Pedro Iturralde ha recibido este año numerosos premios. Cabe destacar el “ Premio a toda una vida “ de la Academia de la Música y el “ Premio Príncipe de Viana de la Cultura “ máximo galardón cultural que se entrega en Navarra y el cual fue entregado por D. Felipe de Borbón en el Monasterio de Leyre.

www.pedroiturralde.org
www.pedroiturralde.blogspot.es


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MÚSICA

Jazz en la venas
Pedro Iturralde Quartet abrió la IXSemana de Jazz de Caja de Ávila con un magnífico concierto, lleno de calidad y entrega, que llenó el aforo del auditorio de la entidad de ahorro





DAVID CASILLAS

De vez en cuando, la vida nos regala el disfrute de placeres exquisitos, capaces de concentrar en muy poco tiempo tal intensidad de sentimientos agradables que se hacen difíciles de olvidar. El concierto que ofreció anoche Pedro Iturralde Quartet en Ávila, inaugurando la IX Semana de Jazz de Caja de Ávila, fue uno de esos largos momentos (una hora y media que se pasó en un suspiro) que quedan para guardar con mimo y cariño en la memoria.

Volvía el cuarteto que dirige el maestro Iturralde (con Mariano Díaz al piano, Carlos Carli a la batería y Miguel Angel Chastang al contrabajo) a actuar en este foro jazzístico abulense y, aunque interpretó un programa parecido en muchos aspectos al ofrecido hace dos años, volvió a ser tanta la entrega y la calidad derrochada, sobre todo por el genial saxofonista y clarinetista navarro que lleva muchos años convertido en una leyenda musical, que el público disfrutó plenamente de principio a fin del espectáculo.

Iturralde, que como es costumbre ayudó al público a entender su música explicándola antes de interpretar cada tema, realizó un recorrido por varias geografías en cuyas raíces musicales ha germinado su jazz de fusiones, viaje que inició llegándose hasta los comienzos del jazz en norteamérica donde, explicó, «era muy importante la presencia del clarinete».

Voló después la música hasta Francia, parada que aprovechó Iturralde para interpretar su particular versión del bellísimo Himne à l´amour de Edith Piaf, canción que cerró encadenándola sutilmente con la melodía inolvidable de La vie en rose, también del ?pequeño ruiseñor? francés.

Y de la Galia a Grecia, país éste en el que Iturralde se inspiró para componer una obra de fusión de jazz y música popular que ha traspasado fronteras bajo el título de Suite Helénica. De esta pieza, sostenida en varios momentos por el precioso fraseo al piano que la identifica plenamente, sonó una generosa parte.

El recorrido musical llegó luego a Andalucía, tierra en la que Iturralde se inspiró hace varias décadas para crear un jazz levantado sobre sus canciones populares, no sobre el cante jondo. La parada en Al-andalus fue más prolongada, puesto que de ella sonaron, siempre adaptadas al jazz personal y melódico de Iturralde, temas de Falla (Nana y La danza del fuego), un homenaje a Lorca (el maestro dejó sus saxos soprano y tenor y su clarinete para sentarse al piano e interpretar el Zorongo gitano) y Turina (eligió su espectacular Orgía, tema que cerró fundiendo magistralmente esa pieza con el Concierto de Aranjuez, Los campanilleros y ¡Ay pena, penita, pena!). El concierto finalizó, con el público entregado a los músicos y con éstos agradeciendo su excelente disposición a áquel, con un bis que supuso una vuelta a la canción francesa de preciosista melodías.

Generoso en su entrega, Iturralde se trajo a Ávila lo mejor de sí mismo (que es mucho), labor en la que estuvo perfectamente acompañado por sus tres músicos. No sólo estuvo magnífico, virtuoso de forma nunca gratuita sino todo el corazón, también estuvo espléndido a la hora de regalar el mucho arte que atesora, y estuvo, además, entregado hasta la última nota, literalmente.

De vez en cuando, como canta ese otro genio de la música que es Serrat, «la vida nos besa en la boca, afina con el pincel, se nos eriza la piel y faltan palabras» Ese sentimiento de plenitud artística, de haber escuchado algo grande y hermoso, lo disfrutaron anoche cientos de personas en Ávila, de la mano del inmarcesible Iturralde. Gracias maestro. Fue un placer.




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PEDRO ITURRALDE VICTORIA EUGENIA
Vitalidad del maestro
RICARDO ALDARONDO/



Si Wayne Shorter dio anteayer una lección magistral de cómo seguir evolucionando a edad avanzada, Pedro Iturralde volcó ayer su maestría y versatilidad en otra demostración de ruptura de fronteras. Iturralde ha tocado en discos de todo tipo de cantantes (citó entre ellos a Urko), pasó de la banda de su pueblo, Falces, a las más grandes orquestas de música clásica, y ha sido admirado por Gerry Mulligan y tantos otros americanos de cuyas fuentes él, a su vez, bebió.

En su empeño de demostrar que es un músico total (cuando le dieron el Príncipe de Viana eligió tocar Mussorgsky en la ceremonia, y no jazz), se presenta en directo con algunas de sus propias composiciones, y con recuerdos y homenajes a los maestros que jalonaron su carrera. Y con un recorrido por las músicas que ha hecho y ha amado, que convierte el concierto en una biografía musical en marcha. Iturralde introduce cada tema con amplios discursos que recuperan momentos de su trayectoria, en cálida y familiar comunicación con el público.

Con formación de cuarteto y en total comunión con el pianista donostiarra Iñaki Salvador, que es en escena su amigo, cómplice y retoño, Pedro Iturralde, dejó claro desde el primer instante que está pleno de vitalidad y fuerza: de salida se lanzó con una porción de be-bop que cimentó con un solo superveloz y agilísimo. Son 78 años, pero no se notan en absoluto, hasta el punto de que cuando bromea («habrá que ir terminando porque estos jóvenes estarán cansados», en referencia a los músicos mucho más jóvenes que le acompañan) parece que está diciendo verdad.

Iturralde no sólo se lució con el saxo. El clarinete, un instrumento que era mucho más respetado cuando de joven él se empeñó en tocar el saxo, ha vuelto a sus manos después de algún tiempo alejado de él, aunque no lo parezca. Con ese instrumento interpretó un precioso Summertime, inicio de un medley dedicado a algunos de sus héroes, como Artie Shaw, Duke Ellington o Gershwin. Para cuando llegó a I Got Rhythm ya estaba con el saxo, emprendiendo un veloz y preciso diálogo con Iñaki Salvador. El pianista, unía la devoción al maestro con la demostración de las grandes facultades propias, con solos de alta intensidad y ebullición. Iturralde, por su parte, creaba un ambiente muy familiar con sus músicos, a los que se acercaba para escuchar atentamente sus solos.

Tras un par de composiciones propias en homenaje a otros maestros, John Coltrane y Thelonius Monk, el público ya soltaba «bravos» entre rotundas ovaciones; y no era para menos. El tema de Edith Piaf fue otra preciosidad. Y sorprendió con músicas de herencia griega (Suite helenique) y vasca, una composición propia titulada Ongi etorri.

Por si fueran pocas demostraciones de la amplitud de su talento, Iturralde interpretó al piano su pieza andalucista Zorongo gitano. Y finalmente, para coronar dos horas de concierto brillantes, cantó «para las señoras», Las hojas muertas.

Un momento especialmente emotivo, porque poco antes, el saxofonista navarro había recordado que el año pasado perdió a su hermano y a su mujer, y estuvo a punto de tirar la toalla. Afortunadamente, no lo hizo, y este año está disfrutando de premios y buenos momentos, como la enorme ovación que le despidió ayer en el Victoria Eugenia. Pues eso, ongi etorri, y que sea por muchos años.

Bonita clase,señor catedrático
PEDRO ITURRALDE LOGRA UNA SONORA OVACIÓN CON SU CLASE MAESTRA
El saxofonista navarro estuvo muy cómodo y no quería terminar su actuación

Pedro Iturralde, en pleno esfuerzo, ayer en el Victoria Eugenia.FOTO: KARLOS CORBELLA
J.J.FORCADA
DONOSTIA. El Jazzaldia donostiarra, como decano de los festivales de Jazz que se celebran en el Estado, ha tenido el buen detalle de invitar este año al saxofonista de Falces Pedro Iturralde en el año en que le ha sido concedido el Premio Principe de Viana de la Cultura.
Pionero del jazz hispano y en acercar el jazz al flamenco, Iturralde ya estuvo en el festival donostiarra en 1974. Ha vuelto 33 años más tarde. A sus 78 años, sigue en activo y ofrece una media de 30 actuaciones al año. Acompañado de Miguel Angel Chastang en el bajo, Carlos Carli en la batería y el donostiarra Iñaki Salvador al piano, el catedrático del Conservatorio de Madrid recibió un cálido homenaje por parte del público que llenaba totalmente el teatro Victoria Eugenia.
El concierto fue una especie de viaje a la vida musical de este gran intérprete. Un viaje musical y geográfico. Un viaje que nos acercó a través de la música a Estados Unidos. Hizo un pequeño homenaje a algunos mitos del jazz con un medley de Benny Goodman, Artie Shaw, Duke Ellington y Coleman Hawkins, y una composición propia a modo de balada en homenaje a John Coltrane titulada Tribute to Trane .
Quiso seguir acordándose de los grandes del jazz y recordó a Thelonius Monk con una pieza nerviosa con el saxo soprano. Un tema de carácter circular que contó con el apoyo perfecto de Iñaki Salvador. El concierto transcurría ameno, limpio, fluido. El viaje musical nos acercaba ahora a Francia, con un recuerdo a Edit Piaff, en la delicadísima adaptación de Hymne a l´amour, con guiño incluido a La vie en Rose.
Iturralde se muestra locuaz entre tema y tema explica, haciendo gala de una memoria prodigiosa, con todo tipo de detalles sobre su vida musical. Sus experiencias en el Norte de Africa, su vida en Libano... Le tocó el turno a Grecia al interpretar un preciosa adaptación del folklore griego,Suite Helenique , una asombrosa irrupción en el jazz étnico.
Ya le habíamos escuchado con el saxo tenor, el soprano y el clarinete, cuando se quedó solo en el escenario para interpretar, ahora al piano, una adaptación del folklore andaluz, El zorongo gitano , con el que se acuerda de Garcia Lorca. El viaje continuaba, placentero, agradable. Emocionado, contó que el año pasado perdió a su hermano y a su esposa, que estuvo a punto de tirar la toalla, pero el aliento del publico le mantiene en la lucha.
Ha recibido dos premios este año y se muestra agradecido de tocar en el Jazzaldia. Habló de Etnofonias , su último disco, ante de acercarse a Manuel de Falla con Nana y Cancion del fuego fatuo.
El cuarteto estaba disfrutando sobre el escenario e Iturralde trasmitía buenas vibraciones. Se le notaba cómodo y no quería terminar su actuación. Es su vida y la está repasando con todos los espectadores y se siente recompensado. Por eso, se acerca a la música popular euskaldún con Hiru damatxo de su obra Ongi Etorri .
Tras casi dos horas de concierto en el Victoria Eugenia, el saxofonista navarro cerró de nuevo con Edit Piaff, dedicada a las señoras, Les Feuilles mortes . El público le despidió en pie con una gran ovación. Bonita clase, señor catedrático.


CASI 135.000 ESPECTADORES EN EL 42 HEINEKEN JAZZALDIA





Casi 135.000 espectadores han acudido a los más de ochenta conciertos ofrecidos por el 42 Heineken Jazzaldia, que se ha celebrado en San Sebastián entre el 23 y el 29 de julio, según el balance provisional efectuado esta mañana por su director, Miguel Martín, en una rueda de prensa.

Esa cifra supone un sustancial incremento frente a los 113.000 espectadores de la anterior edición, lo cual ha sido posible por la entusiasta respuesta del público ante el atractivo de los conciertos programados y por una meteorología que ha acompañado, puesto que no ha llovido durante ninguno de los siete días que este año ha durado el Festival. Su duración habitual es de seis días, pero este año se programó en concierto excepcional en el Peine del Viento, la monumental obra de Eduardo Chillida que es ya una de las señas de identidad de San Sebastián y que cumple estos días 30 años.

Los conciertos con una mayor asistencia han sido, lógicamente, los gratuitos en el Escenario Verde de la Playa de la Zurriola, donde han tocado grupos de la talla de Gotan Project, The Skatalites, Living Colour, Horace Andy, Cassius y CirKus con Neneh Cherry y a los que todo el mundo podía asistir sin pagar; pero incluso en los recintos cerrados de pago (Plaza de la Trinidad, Auditorio del Kursaal y Teatro Victoria Eugenia) la venta de entradas ha aumentado un 15% con respecto al año pasado. Eso demuestra el tirón que tiene el Heineken Jazzaldia entre el público de San Sebastián y alrededores y los muchos visitantes que llegan desde otros puntos de España, Francia y diversos países del mundo.

Desde el punto de vista artístico, los conciertos en los que más unanimidad ha habido entre público y crítica han sido los de Wayne Shorter (que ha recogido el Premio Donostiako Jazzaldia 2007, otorgado en reconocimiento a toda su carrera), Pat Metheny con Brad Mehldau, Elvis Costello con Allen Toussaint, Marcus Miller, Chick Corea con Gary Burton, Van der Graaf Generator, Bryan Ferry, Living Colour, Madeleine Peyroux y Pedro Iturralde.
Costello cierra el Jazzaldia tras un viaje al recuerdo con Pedro Iturralde

Elvis Costello en su nueva aventura con Alain Toussaint cerró anoche el Jazzaldia, tras el viaje al recuerdo de Pedro Iturralde, que rindió homenaje a San Sebastián con un largo y emotivo recital, después de tantos años de ausencia de su Festival de Jazz.

Elvis Costello dio a sus apasionados seguidores nuevas razones para seguir amándolo, con un estupendísimo concierto, al que sin embargo le costó arrancar, quizá porque aún era de día y la plaza de la Trinidad pedía para la ocasión las únicas luces del escenario.

Y ciertamente que la noche hizo su efecto y el público que estaba en pleno calentamiento al caer el sol, se alió en un instante con los músicos y empezó a corear las canciones, a bailar cuando era el caso y a escuchar entregados las baladas del que fue líder de 'The Attractions', como la deliciosa 'Nearer to you'.

Costello, con 'The Imposters', y Steve Nieve 'for ever' a los teclados, se presenta en esta gira con Allen Toussaint, figura imprescindible de la música de Nueva Orleans, y su grupo de viento 'The crescent city horns', pero más bien, por lo visto esta velada, parece que el músico británico haya ampliado su banda.

Toussaint interpretó apenas un par de temas, y la personalidad arrolladora de Costello, 'in crescendo' a medida que avanzaba el concierto, engulló al estadounidense, que hizo una gran labor al piano al igual que su gran cuarteto de viento.

Sonaron muchos éxitos del británico, como 'Chelsie', y también algunos temas incluidos en el álbum que ha grabado con Toussaint, 'The river in reverse', como 'Freedom for the Stallion', 'Wonder woman' e 'Internacional echo'.

Y también 'Sharpest thorn', como himno propicio para el punto final y para dejar con ganas de más al público de la Trinidad, que hoy reunió a dos generaciones para un mismo fin.

La tarde se inició con esa gran muestra de cariño en que se convirtió el recital de Pedro Iturralde a la ciudad que le descubrió el mar, como él mismo rememoró al presentar su actuación, que comenzó con un tributo a sus admirados clásicos, un 'mix' que partió del 'Summertime' de Gershwin y siguió con citas de Artie Shaw, Bennie Goodman, Duke Ellington y Sonny Rollins.

El aforo del Victoria Eugenia, mucho más reducido que los escenarios del Kursaal y la Trinidad, se prestó a la cercanía, a estar como en casa para escuchar no sólo la música del saxofonista navarro, sino también las historias con que acompañó cada uno de sus temas, todo un repaso a su carrera, a su amor por el jazz que empezó en su pueblo, Falces, hace más de 50 años, al oír a las orquestas de la época.

Fue un viaje por la memoria de las propias composiciones y de las de los autores de toda la vida el que hizo esta tarde uno de los músicos más importantes que ha dado el jazz español.

Hubo homenajes para muchos, a John Coltraine con la canción que le dedicó en 1967 cuando supo de su muerte en un hotel de Bilbao, a Thelonious Monk, a la música griega, a la vasca y a la andaluza, como precursor que fue de la fusión del jazz y el flamenco, y a la francesa a través de Edith Piaf, de la que tomó 'Las hojas muertas' para despedirse con el público puesto en pie.

El Jazzaldia hace hoy balance de su 42 edición, la más larga al haberse añadido un día a los seis habituales para celebrar los 30 años del 'Peine del Viento', de Eduardo Chillida, y en la que el comportamiento del tiempo entra en la categoría de milagro, en este mes de julio desapacible y lluvioso, que hizo un alto sorprendente y bienvenido en la misma mañana del comienzo del Festival.




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Navarra en Madrid

- El músico Pedro Iturralde volvió a protagonizar este lunes la celebración del Día de Navarra en Madrid, donde llenó el Teatro Español

M.A.E. . MADRID Miércoles, 12 de diciembre de 2007 - 04:00 h.

POCAS veces habrá tenido Pedro Iturralde una audiencia con más cuerpo diplomático rendido a sus pies. Más de 16 representaciones diplomáticas, y entre ellas cinco embajadores, respondieron a la invitación del Delegado del Gobierno de Navarra en Madrid, Salvador Estébanez, para celebrar el día de Navarra en Madrid. Iturralde repitió el mismo concierto dado en Pamplona el pasado día 3. Lo diferente, en esta ocasión, fueron los espectadores.

No la presencia del presidente Miguel Sanz, que también se acercó a Madrid acompañado de su mujer, Villar López, para presidir este concierto, sino los navarros y amigos de Navarra que llenaron hasta la bandera el Teatro Español de la madrileña Plaza de Santa Ana.

En el teatro estuvieron efectivamente los embajadores de Brasil, Japón, Croacia, Paraguay y Venezuela así como el exembajador alemán Henning Weneger, los consejeros culturales de las embajadas de Alemania, Marruecos y República Popular China, los ministros consejeros de las de la Federación de Rusia, de Francia, de Bolivia, Argentina, Perú, y Costa Rica ... Acudieron también al Teatro Español representantes de la Magistratura, de la Universidad, de la administración central y de la autonómica de Madrid y varios medios de comunicación.

Pero el grueso del público lo componían navarros, muchos navarros que se dieron cita en el día de su fiesta para escuchar a Iturralde. Algunos, como el tudelano Jesús Pascual, habían asistido hace casi cuarenta años, cuando era universitario, a los cursos de Jazz que un joven Iturralde, recién llegado a Madrid con su aureola de trotamundos, impartía en el Colegio Mayor San Juan Evangelista. Sin embargo, muchos de los más de 200 integrantes de la Asociación Jóvenes Navarros de Madrid que preside Ignacio Sarría y que acudieron en su mayoría al teatro, han ido descubriendo a Iturralde a través de sus intervenciones en actos navarros, aunque luego muchos hayan acudido a disfrutarle en el Café Central, donde suele actuar.

Al concierto asistieron también colegas de Iturralde en el Premio Príncipe de Viana de la Cultura, como el arquitecto Rafael Moneo y el ingeniero Javier Manterola Armisén, empresarios navarros como Miguel Canalejo, de RADTEL, como Manuel Melgar, de Cementos Portland, o Carlos Gracia Armendáriz, manager para España de Google, Concha Osácar, consejera ejecutiva de Inmobiliaria Lazora, Javier Zardoya, de Ide Cesem, Maribel Ayala, de Fauna y Acción.

Había escritores como Manuel Hidalgo, compositores como González Acilu o Teresa Catalán, el barítono Iñaki Fresán, el arquitecto Estanislao Quadra Salcedo, profesores de universidad como Andrés Gallego, del CSIC...





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Cultura
Pedro Iturralde une en el Jovellanos melodías populares y clásicos del jazz
El veterano saxofonista reunió a seiscientas personas en en el segundo concierto del Festival de Jazz

09.11.07 - M. F. A.


Un mito del jazz español, una auténtica leyenda capaz de mezclar todo tipo de sonidos, de poner ritmo y 'feeling' a todo lo que toca con su saxo. Primero lo hizo con la música andaluza, y ahora peregrina por los sonidos de Grecia, Galicia, Asturias, Cataluña, Portugal y Argentina con sus 'Etnofonías', un proyecto musical que pasa por el tamiz del jazz las melodías más tradicionales. Claro que, en ese peregrinaje que ayer le trajo a Gijón, no se olvida de Nueva Orleans y Chicago, de los grandes clásicos del género que le ha hecho célebre.

Con ambos ingredientes, el jazz de siempre y sus propias composiones, puso Pedro Iturralde la banda sonora a la tarde-noche de la segunda jornada de Festival de Jazz, que le acercó al Teatro Jovellanos junto a su saxos tenor y soprano y su clarinete acompañado por tres músicos: Mariano Díaz, al piano; Carlos Carli, a la batería, y Miguel Ángel Chastang, al contrabajo.

Iturralde salió al escenario apenas con tres minutos de retraso ante el aplauso general que siempre cosechan los artistas que se han ganado el calificativo de leyenda. A continuación, comenzaría a desgranar su ecléctico repertorio con el sabor clásico de un tema de Carpenter. Llegaron después los saludos: «Ha sido un placer para mí tocar por primera vez en este emblemático y clásico teatro», confesó antes de presentar el popurrí con el que rindió tributo a otras leyendas, las suyas propias, haciendo sonar ante el respetable temas de John Coltrane, Sonny Rollins, Thelonious Monk, Artie Shaw, Duke Ellington y George Gershwin. El arranque fue delicioso, con el maestro tocando solo el mítico 'Summertime'.

Aún quedaba mucha noche por delante, y la siguiente estación fueron los melodías étnicos de su 'Suite helénica', con solos de todos los músicos y más aplausos. Continuaría después su peregrinar por el mundo de los sonidos más tradicionales con un toque de jazz, un viaje en el que dejó muy claro el navarro que la edad -ya se acerca a los ochenta- no importa cuando se sube a un escenario. Demostró Iturralde no sólo que es un auténtico maestro, sino que además ha sabido consersar la versatilidad y la vitalidad que le han acompañado a lo largo de toda su carrera. El público del Jovellanos se lo agradeció con sonoros y sinceros aplausos.
 
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