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EL VIBRATO EN EL SAXOFÓN

HISTORIA, ESTUDIO Y APLICACIÓN

Israel Mira


INTRODUCCIÓN

El presente artículo es un resumen de EL VIBRATO. Valencia: Rivera Editores. En él se analiza su historia, cómo obtener el vibrato, el estudio técnico y su aplicación musical.

“El vibrato está tratado muy ampliamente con todo detalle de cómo se debe de trabajar para conseguir un buen vibrato en cada momento adecuado, según el tipo de música. Hasta ahora y a través de los libros Europeos y Americanos que tengo, ninguno de ellos es tan explícito ni tan detallado como el suyo. Buen trabajo” Adolfo Ventas. Excatedrático de Saxofón del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona.


DEFINICIÓN

Según el diccionario de la lengua, vibrar, significa “movimiento oscilatorio rápido, producir vibraciones, entrar en vibración”. Para el músico el vibrato, o vibrar, consiste en ondular ligeramente el sonido con regularidad y su función ha sido la del embellecimiento o adorno y refuerzo del sonido, haciéndolo más vivo, caluroso, tierno, emotivo, etc. según el interés musical y valor expresivo de las notas o de la frase.

El vibrato es el principal recurso expresivo del sonido, ya que ofrece la posibilidad de provocar variaciones de entonación, intensidad y timbre que resultan de un alto interés para la expresión musical.


HISTORIA

Practicado desde la antigüedad por los cantantes, atestiguado por los intérpretes del Laúd desde el S. XVI y más tarde por los instrumentistas de cuerda, en un principio principalmente como medio de reforzar la intensidad del sonido; en los instrumentos de viento, el vibrato ha sido raramente empleado hasta principios del S. XX. En el S. XVIII, se usaba en instrumentos como la flauta, oboe y fagot, tan solo para adornar algunas notas de larga duración. Durante la primera mitad del S. XIX, su uso se extendió a marcar los puntos de intensidad dentro de una frase. Más tarde y con la llegada del Impresionismo y del Jazz, su empleo se extiende y se generaliza llegando ahora a formar parte del color normal del sonido.

Empleado al principio con reservas, constituye hoy día unos de los medios expresivos más importantes de los instrumentos de viento. Si la columna de aire es la base del sonido, el vibrato es su alma.

Al ser una de sus funciones la del embellecimiento del sonido, forma parte de la estética, por lo que su empleo ha variado según épocas, estilos o modas.

Siendo sus características generales dentro de los diferentes estilos, las siguientes:

Barroco: Su empleo fue mínimo, utilizado solamente en las notas de larga duración buscando un cambio de color en el timbre.

Clasicismo: Su utilización se generaliza sobre todo dentro del contexto del fraseo.

Romanticismo: Su empleo es muy acusado dentro del contexto de la frase y se hace imprescindible, convirtiéndose en una característica dentro de este periodo.

Dentro de cada grupo de instrumentos ha tenido su particularidad. Por lo tanto, no es adoptado en todos los instrumentos por igual, ni desde luego por todos los instrumentistas. Los ha habido que lo han utilizado más como refuerzo del sonido (instrumentos de cuerda, sobre todo al principio), otros mas como ornamento, algunos como el clarinete que apenas lo utilizan, e incluso en un mismo instrumento ha dependido de escuelas; por ejemplo el fagot, donde en la escuela alemana y francesa se practica y en la inglesa no.

El vibrato es incorporado al saxofón sobre los años treinta por el saxofonista Marcel Mule, (1901-2001) a quien más debe el instrumento después de Adolfo Sax.

“Ciertamente fue en la orquesta de baile donde Mule solía practicar el vibrato. Igualmente el maestro también tocaba el violín, por lo que el vibrato le era familiar. Por otra parte, admiraba la sonoridad de algunos de sus colegas como J. Devenny (Trompa), Morel (oboísta), Moyse (flautista), entre otros que lo utilizaban ya en esa época. Así pues el vibrato resulta, en Mule procedente de influencias múltiples y diversas” Gourdet, G. Enciclopedia de la música.

A partir de Mule el vibrato es utilizado en el saxofón por todos los saxofonistas de una forma generalizada.


CÓMO OBTENER EL VIBRATO

Para comenzar su estudio, es conveniente que hayan transcurrido al menos tres cursos del grado elemental, pero sobretodo lo que dictamina su comienzo, es que tanto la columna de aire como la embocadura y la afinación se hallen mínimamente consolidados, ya que los dos primeros elementos son indispensables para la realización del vibrato y hace falta tener la afinación controlada para que el vibrato no se vuelva contra ella, pues como dice Larry Teal “No se puede pintar sobre una pared en ruinas”
Asimismo, es muy importante la atenta mirada y seguimiento del profesor, pues mal utilizado puede llegar a convertir la sonoridad en vulgar, desafinar el instrumento o cambiar el sentido musical de la frase.
Se dice que el vibrato es “algo” que el intérprete debería sentir y por lo tanto no se puede estudiar, ya que se debe a cuestiones artísticas o estéticas y que siendo la expresión de la sensibilidad debe conservar toda su originalidad.

Ahora bien, tenemos que saber que para la obtención del vibrato participan determinados músculos de nuestro cuerpo y que éstos deben estar preparados para la función que se les va a encomendar, con lo cual deducimos que es necesario preparar primero los músculos para que éstos respondan más tarde a los cánones estéticos y de expresión artística que les ordenemos.

Pongamos el siguiente ejemplo: Si nos dicen ¡Realizar 50 flexiones!. Nosotros habremos comprendido el mensaje, pero ¿Podremos realizarlo? Solamente podríamos realizarlo si tenemos los músculos preparados para dicha función. Por mucho que hayamos entendido el mensaje, jamás podríamos realizarlo, si los músculos no están preparados.
Nos conviene entonces, estudiar el vibrato de manera que los músculos se encuentren en condiciones de responder a los cánones de belleza que poseamos.


A) Diferentes tipos de vibrato

Para la realización del vibrato se utilizan varias técnicas, siempre adecuadas a la naturaleza del propio instrumento. En los instrumentos de viento existen cuatro tipos de vibrato que son el de diafragma, el de mandíbula, el de labio y el de garganta, pero solamente los dos primeros son comúnmente realizados.

El vibrato de intensidad o de diafragma, es utilizado principalmente por los instrumentistas de viento-metal, flautas e instrumentos de lengüeta doble, siendo éste producido por el bombeo intermitente de la columna de aire.

El vibrato de entonación o también llamado de mandíbula, utilizado por los instrumentos de cuerda, obtenido por el movimiento oscilatorio de los dedos de la mano izquierda sobre las cuerdas del instrumento, es el producido en el saxofón por la alternancia de relajación y presión de la mandíbula inferior. La utilización de este vibrato da al saxofonista el resultado de un mayor control de la velocidad y amplitud de las ondulaciones.

Pero si analizamos en profundidad la participación de todos estos músculos, veremos que todos ellos intervienen en mayor o menor medida en la obtención del vibrato y llamaremos a este de una forma u otra, léase de intensidad o diafragma según el grado de participación de dichos músculos.

Cada instrumentista buscará en estos factores físicos el grado de participación de cada uno de ellos, según le dictamine su oído y gusto musical, para realizar la velocidad y amplitud en su aplicación al fraseo, musicalidad, contexto, etc.

B) La ondulación del sonido

Como se ha dicho al principio, el vibrato consiste en ondular el sonido con regularidad. Ahora es el momento de preguntarse ¿Qué dirección debe tomar esta ondulación del sonido?


¿Hacia arriba? ¿Hacia abajo? ¿Hacia arriba y hacia abajo?

Para dicha respuesta, analizaremos primeramente la sensación que nos da la curva del sonido ascendente o descendente.

Cuando escuchamos la curva del sonido en sentido ascendente, nos da la sensación de energía, fuerza, alegría, etc. Cuando escuchamos la curva de sonido en sentido descendente, nos da la sensación de tristeza, pena, melancolía, debilidad, etc., lo que nos induce a afirmar que si el vibrato lo utilizamos para reforzar el sonido, darle vida, alma, embellecerlo, etc., esta ondulación de sonido deberá tomar la dirección ascendente. Ahora bien ¿cómo utilizaremos esta curva en una composición triste y melancólica? Según lo expuesto anteriormente, en estos casos la curva del vibrato buscará un sentido menos ascendente.

Por todo lo expuesto, comenzaremos a estudiar el vibrato por encima de la posición afinada de la nota, pero en su aplicación tomará múltiples formas dependiendo del carácter de la música.


ESTUDIO TÉCNICO DEL VIBRATO (Resumen)

Para obtener un buen vibrato, realizaremos una buena inspiración y colocaremos la embocadura como si fuéramos a pronunciar un sonido fijo. Es a partir de aquí, donde presionando ligeramente la mandíbula inferior en el caso del saxofón o bombeando el aire por medio del diafragma en los instrumentos de viento- metal, en la flauta o instrumentos de lengüeta doble, obtendremos el vibrato.

Aplicar el vibrato en un sonido del registro medio y progresivamente a toda la extensión del instrumento, utilizando como medio las escalas diatónicas o cromáticas y repitiéndolo cuantas veces y tiempo sea necesario, utilizando también los diversos tipos de matices. Estas observaciones son aplicables a todos los ejercicios-modelo siguientes:


Sexto ejercicio

Realizar sobre escalas diatónicas el siguiente modelo de cuatro ondulaciones por tiempo en valores de redonda, blanca y negra. La velocidad metronómica comenzara en negra: 60 y deberá ir avanzando hasta alcanzar la velocidad de negra: 90


APLICACIÓN MUSICAL DEL VIBRATO (Resumen)

Una vez avanzado el estudio técnico del vibrato, es el momento de empezar a aplicarlo, pues los músculos que intervienen en el proceso ya empiezan a estar preparados para recibir las órdenes según la formación estética musical y personalidad que posea el intérprete. No obstante, creemos conveniente dar las siguientes reglas comúnmente generalizadas.

-Se debe conseguir que el vibrato pase a formar parte del sonido y que no resulte como una añadidura a éste.

-Aplicaremos la curva del vibrato, por lo general, en composiciones de carácter alegre, emotivo, etc. en sentido ascendente. Cuando apliquemos el vibrato en composiciones tristes o melancólicas, las curva del sonido, será menos ascendente.

-La velocidad del vibrato debe ser igualada, pero que por otra parte, éste no se convierta en monótono, por lo que debe procurársele una variedad en su velocidad, dependiendo del tipo de música y de la calidad emocional de cada frase en particular.

-Tanto la frecuencia como la altura del vibrato, irá siempre en función de la música que se esté interpretando y finalmente estas dependerán del gusto musical del intérprete.

-El vibrato ha de convertirse en un acto reflejo de nuestra expresividad musical, dependiendo de él nuestra calidad interpretativa.

-En momentos de carácter enérgico, se suele realizar un vibrato con mucha frecuencia y amplitud de onda, el cual les dará a estos más majestuosidad.

-En la música contemporánea, el vibrato es tomado estrictamente como un efecto sonoro, realizándose exclusivamente cuando el compositor lo indique.

-Aplicaremos el vibrato según la formación a la que se pertenezca. En la orquesta o banda sinfónica, se debe moldar al conjunto a excepción de las intervenciones a solo donde el vibrato se muestra con toda su personalidad. Un nivel intermedio ocuparía en la música de cámara, manifestándose plenamente en las obras para solista.

El vibrato debe acompañar el sentido musical de la frase, dentro del contexto de la composición. Será más o menos intenso según el sentido musical que ésta tenga en su comienzo, transcurso o final.


INDICE

DEFINICIÓN

HISTORIA

CÓMO OBTENER EL VIBRATO

A)Diferentes tipos de vibrato

B)La ondulación del sonido

ESTUDIO TÉCNICO DEL VIBRATO

APLICACIÓN MUSICAL DEL VIBRATO

BIBLIOGRAFIA

Enciclopedia Salvat. Saxofón. Gourdet, Georges.

Londeix, Jean-Marie. (1979) Le saxophone en jouant.(Tercer cuaderno) París. H. Lemoine

Mira, Israel (1999) El vibrato. Valencia: Rivera Editores

Teal, Larry (1963) El arte de tocar el saxofón. Miami: Summy-Birchard Music. Edición al castellano (1997) por Raúl Gutiérrez.