Compositores

Alexander Glazunov.

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(San Petersburgo, 29 de Julio de 1865; París, 21 Marzo 1936). Compositor ruso. Su padre era editor de libros y su madre pianista. Dotado con un oído excepcional y una prodigiosa memoria musical, empezó a estudiar piano con 9 años y a componer con 11; su primer profesor fue Ėlenkovsky. En 1879 conoció a Balakirev, quien le recomendó a Rimsky-Korsakov como profesor particular de composición.

Estos estudios duraron menos de 2 años ya que el alumno progresaba “no solo día a día, sino incluso hora a hora”, en palabras de Rimsky-Korsakov. Una amistad duradera se fue desarrollando entre alumno y profesor, a pesar de la diferencia de edad. Con 16 años, acabó su Primera Sinfonía, que fue estrenada con éxito el 29 de marzo de 1882, bajo la dirección de Balakirev. En Noviembre del mismo año el se interpretó el Primer Cuarteto de Cuerda de Glazunov. Su talento precoz despertó el interés del mecenas Mitrofan Belyayev, el cual dedicó su inmensa fortuna a promocionar la carrera profesional de Glazunov y la generación más joven de compositores rusos. En 1885 Belyayev organizó los “Conciertos Sinfónicos Rusos” en San Petersburgo y una editorial de música en Leipzig. El ‘Círculo Belyayev’, como empezó a ser conocido, se reunía cada viernes en la mansión palaciega del mecenas, y Glazunov, pese a su juventud, se convirtió en un miembro eminente, con Rimsky-Korsakov, Lyadov, Vītols, Blumenfeld, V.V. Ėval’d y otros. Con el tiempo, el círculo Belyayev Circle continuó desde donde Los Cinco lo habían dejado, pero con una importante diferencia: ya en los 80, la batalla por una Escuela Nacional Rusa se había ganado; El Círculo Belyayev consolidó los logros y llevó a cabo un acercamiento con Occidente. Como dijo Rimsky-Korsakov: ‘El Círculo Belyayev ha representado una etapa de lucha y presión en pro del desarrollo de la música rusa’.

En 1884 Belyayev llevó a Glazunov de viaje a Europa occidental; conocieron a Liszt en Weimar, lugar donde su Primera Sinfonía fue estrenada. Tras la repentina muerte de Borodin en 1887, Glazunov (junto a Rimsky-Korsakov) se entregaron por completo a la revisión y compleción de las obras que el autor dejó inacabadas. La excepcional memoria musical de Glazunov le permitió reproducir por escrito la obertura al Príncipe Igor tal y como la había oído tocar al compositor en el piano. En 1888 Glazunov se estrenó en la dirección de una orquesta, arte que amaba, pero que nunca terminara de dominar. El siguiente año, dirigió su Segunda Sinfonía en la Exposición Universal de París. A pesar de disfrutar del favor de la crítica internacional, experimentó una crisis creativa entre 1890 y 1891, aunque se recuperó pronto, emergiendo con una nueva madurez; durante los sucesivos años 90, acabó 3 sinfonías, 2 cuartetos de cuerda, y el exitoso ballet Raymonda (96/97). En 1899 fue designado profesor del Conservatorio de San Petersburgo, con el que permaneció vinculado durante 30 años. En el transcurso del revolucionario año de 1905, dimitió en señal de protesta por el despido de Rimsky-Korsakov, quien mostró su simpatía por los estudiantes huelguistas. El 14 de diciembre, Glazunov aceptó volver después de que la mayoría de las peticiones de los profesores liberales fueran satisfechas. Dos días después, fue nombrado director del conservatorio, puesto que conservó hasta 1930, a pesar de que se fue a Europa occidental en 1928. A lo largo de su mandato, trabajó sin descanso para mejorar la calidad las materias impartidas, incrementar el nivel del profesorado y de los estudiantes, y defender la dignidad y autonomía del conservatorio. Entre sus innovaciones estuvo la creación de un estudio de ópera y una orquesta filarmónica estudiantil. Glazunov mostró una preocupación paternal por el bienestar y las necesidades de los estudiantes (por ejemplo, Shostakovich).

Al final de cada curso académico, examinaba personalmente a cientos de estudiantes, y escribía breves comentarios acerca de cada uno de ellos. Tras la Revolución de Octubre de 1917, estableció una significativa relación de trabajo con el nuevo régimen, en especial con Lunacharsky, el ministro de educación; debido al inmenso prestigio de Glazunov, el conservatorio recibió un trato especial de entre todas las instituciones de educación superior. Aun así, todavía persistían algunos ataques hacia él por parte de algunos miembros del profesorado, que exigían métodos más progresivos, la reforma más necesaria –según ellos- para los estudiantes. El compositor observó con dolor la marea de innovación y sus destructivas tendencias, y le afectó profundamente la injusta forma en que el patrimonio musical estaba siendo tratado. Cansado de la polémica, recibió con regocijo la oportunidad de irse al extranjero en 1928; Desde entonces es evidente el rencor que mostraba en sus cartas a Steinberg, el nuevo director del conservatorio en su ausencia.

Por la época en que Glazunov fue elegido director del conservatorio (1905), el compositor alcanzaba el clímax de sus poderes creativos. Sus mejores obras datan de esa etapa, entre ellas el Concierto para Violín y la Octava Sinfonía. Esta época fue también la de su mayor fama internacional: viajó al extranjero en 1907, dirigió el último de los Conciertos Históricos Rusos en París el 17 de mayo, y recibió el Doctorado Honorífico en Música de las universidades de Oxford y Cambridge. Durante su estancia en Londres, pasó bastante tiempo en la Real Academia de Música y en el Royal College of Music, estudiando su currículo. Mientras tanto, en San Petersburgo y Moscú se celebraron ciclos conciertos de monográficos dedicados a Glazunov, en celebración de su 25º aniversario como compositor. Pero el tiempo y la energía que dedicó a revitalizar el Conservatorio de San Petersburgo tuvo un alto precio: hubo un decidido declive de la productividad creativa en los sucesivos años. Dejó su novena sinfonía inacabada (el primer movimiento había sido escrito en una partitura para piano en 1910), y sólo su primer Concierto para Piano (1910–11, aunque concebido antes) reflejaba su maestría, mientras que el Segundo Concierto (1917) muestra un declive otoñal. Compuso especialmente su Sexto Cuarteto de Cuerdas (1921) para un joven y talentoso grupo que se denominaba a sí mismo “Cuarteto Glazunov”; este ensemble recorrió Europa a lo largo de 1920 con inmenso éxito.

Como todos los rusos, Glazunov sufrió excesiva privación durante la Segunda Guerra Mundial, y los ulteriores años de guerra civil. Pese a todas las dificultades que experimentaba, permaneció activo: dirigió conciertos en fábricas, clubes y puestos del Ejército Rojo, participó trabajando en varias organizaciones (con la Unión de Músicos Rusos Profesionales y el P.O. de Leningrado) y fue nombrado Artista Popular de la República en 1922 (como honor en ocasión de su 40º aniversario como compositor). Representó un papel destacado en la rememoración del centenario de Beethoven, como conferenciante y director. El 15 de junio de 1928, partió hacia viena para representar a la URSS en las celebraciones del centenario de Schubert; extendió su hoja de ausencia varias veces para permanencer en el extranjero, aunque estaba al tanto de todo cuanto ocurría en Leningrado, mostrando mucha preocupación por el conservatorio. El 19 de diciembre de 1928, dirigió una muestra de sus obras en París; durante los años 1929–31 dirigió en Portugal, España, Francia, inglaterra, Checoslovaquia, Polonia, Holanda y EE.UU. En 1932 su salud se deterioró y se asentó en París con su esposa Ol’ga Gavrilova y adoptó una hija, la pianista Yelena Gavrilova (aparecía frecuentemente bajo el nombre de Yelena Glazunov, como solista de piano en conciertos que dirigía el propio compositor.) Aunque en estapa etapa, compuso poco, algunas de sus últimas obras muestran una brillantez y elaboración excepcional, como el Concierto para Saxofón Alto op.109 (1934). Sus últimos pensamientos se volvieron hacia su ex-profesor y amigo Rimsky-Korsakov, que había muerto en 1908: escribió algunos recuerdos sobre él y aceptó formar parte de un comité patrocinado por los soviéticos, para conmemorar el 25º aniversario de su muerte. En marzo de 1936 Glazunov muere, y el 14 de octubre de 1972 sus restos fueron llevados a Leningrado y enterrados en una tumba honorífica. Un instituto de investigación dedicado a él ha sido fundado en Munich, y un archivo dedicado al músico se mantiene en París.

De entre todos los compositores rusos, Glazunov ocupa un lugar privilegiado ya que logró conciliar el espíritu ruso con el europeísmo. Fue el heredero directo del nacionalismo de Balakirev pero tiende más hacia la épica grandilocuente de Borondin. Al mismo tiempo, aborsbía la virtuosidad orquestal de Rimsky-Korsakov, como el lirismo de Tchaikovsky y las estructuras contrapuntísticas de Taneyev. Hay un destello de academicismo que a veces domina su inspiración, un eclecticismo que carece de su sello último de originalidad. Los jóvenes compositores (Prokofiev, Shostakovich) lo abandonaron al considerarlo pasado de moda, pero Glazunov sigue siendo un compositor de imponente estatura a la vez que conciliador de influencias, en una época de transición y alboroto.

 

Traducción realizada por «TRASAX», información extraida por Adolphesax.com de la enciclopedia GROVE.

Ver original y traduccción aqui: http://www.adolphesax.com/index.php?option=com_fireboard&Itemid=191&func=view&id=53846&catid=18#53846

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